DONDE LA MUERTE DIO VIDA

“Ichic Willkahuain….donde la muerte dio vida” es el título de la exposición recientemente inaugurada en Huaraz y que muestra 240 piezas recuperadas y restauradas, que
han pasado a formar parte del del Museo Arqueológico de Ancash y del acervo cultural de todos los peruanos. Esta iniciativa se concreta después de cinco años de trabajo que ha sido posible gracias al financiamiento de Minera Barrick, a través de Neoandina, su unidad ejecutora, en el marco de un convenio de cooperación con la Dirección Regional de Cultura de Ancash.
“Ancash es un lugar privilegiado, Willkahuain es un lugar privilegiado. Nosotros los peruanos sin
distinción de regiones tenemos una cultura que va a ser un capital para nosotros y debe de ser
pensando de esa manera. Sumado a la empresa privada, en este caso Barrick, quien no solamente tiene el interés desde ahora, sino desde hace mucho tiempo, para poder devolver a esta localidad un riquísimo valor. Este es un regalo para todos. Queremos brindar esta exposición a todos los interesados para mostrarles cuánto futuro tiene nuestro pasado”, señaló Patricia Moyano, directora regional de Cultura de Ancash.
Para Barrick, esta exposición no es más que otra muestra de su compromiso y respeto hacia la
cultura y la historia. Un compromiso constante que comenzó con la puesta en Valor del monumento arqueológico de Ichic Willkahuain, un trabajo iniciado el año 2006 que incluyó la construcción del centro de información y el diseño del circuito turístico de la zona y que continuó con los trabajos de conservación y restauración de las piezas cerámicas que permitieron concretar esta exhibición que ha concitado la atención del mundo cultural y arqueológico peruano y el orgullo de todos los huaracinos.

ICHIC WILLKAHUAIN PATRIMONIO CULTURAL

Entre los años 600 a 900 d.C. en el Callejón de Huaylas, se desarrolló una manifestación regional de la cultura Wari. Los principales edificios ceremoniales eran las chullpas, construcciones
funerarias destinadas a albergar a las momias, “mallquis” o “ancestros”, constituyéndose así en los centros ceremoniales.
El conjunto funerario Ichic Willkahuain, está rodeado de un gran muro cuadrangular que encierra el espacio ceremonial donde se han localizado 15 chullpas, siendo dos las más grandes y principales del conjunto. Alrededor de ellas se distribuyen el resto de chullpas y cámaras con ofrendas compuestas por vasijas de cerámica, restos de tejidos y agujas de metal, lo que evidencia que el sitio fue usado como un área ceremonial y para rendir culto a sus muertos.
Las ofrendas proceden de distintas regiones de los Andes, ya que la población en los centros
poblados mantenía sus usos y costumbres de sus lugares de origen. Pero siempre la ideología
predominante fue la Wari, sus dioses y tradiciones eran representados en la cerámica y demás
ofrendas.
Las investigaciones realizadas en Ichic Willkahuain, revela que nuestros antepasados formaban
parte de una sociedad y una cultura que conservaba y cuidaba a los ancestros. Creían y pensaban que éstos les daban prosperidad y fecundidad. Se descubre un personaje principal conocido como el Dios de los Báculos, que se diferencia de Chavín.
En Chavín, el Dios principal tiene en sus manos dos báculos. En Ichic Willkahuain, el personaje
lleva una yuca y un maíz, representando al Dios de la prosperidad, de la producción y de la
fecundidad de la tierra. Revela el valor de la producción como centro de la economía y el sistema
social.
La colección de cerámicas Ichic Willkahuain…donde la muerte dio vida, nos transporta a ese
pasado, mezclando la arqueología, la cultura y las tradiciones vivas de nuestros pueblos. La
exhibición permanecerá abierta en el Museo Arqueológico de Ancash, hasta el mes de diciembre de este año.

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