100 AÑOS DEL DESCUBRIMIENTO CIENTÍFICO DE MACHU PICCHU

Machupicchu, maravilla del mundo, es una ciudadela construida en la época del Imperio Incaico. Está ubicada en la provincia de Urubamba (Cusco – Perú), rodeada por una inmensa selva de imponentes montañas.

El investigador del Tahuantinsuyo, Waldemar Espinoza Soriano, afirma que Machu Picchu era una llacta o ciudad que fue levantada en un escondrijo recóndito de las tierras pertenecientes a Pachacútec, construida al borde de precipicios y alejada de los principales caminos. Jugó un rol evidentemente defensivo, una llacta de escondite con todos sus servicios para aguantar un asedio e incomunicación de décadas. Es así, que los españoles nunca supieron de su existencia ya que, según afirma, los cronistas españoles no la mencionan.

El estudioso Marino Sánchez sostiene que a partir del año 1565, la gente abandonó inexplicable y definitivamente la llamada Ciudad de la Paz y la selva la devoró ocultándola por cientos de años. Machupicchu parece ser un santuario oculto, una ciudad pacífica, hecha para la meditación, donde se realizaban ritos con la preciada coca y donde había un acllahausi.

José Tamayo Herrera, reconocido historiador peruano, sostiene que José Uriel García descubrió una antigua escritura por la cual doña Manuela Almirón y Villegas vendió los lugares denominados Pijchu, Machupijchu y Wayna Pijchu, el 8 de agosto de 1776 a Pedro Antonio de Ochoa a 350 pesos, y que éstos a su vez los vendieron en 1782 a Marco Antonio de la Cámara, Corregidor de Urubamba, en 450 pesos. Aunque en la venta de los terrenos no se describe el hallazgo de la construcción inca.

Tamayo Herrera, basado en las apreciaciones en Rowe indica que el valor de Machupijchu, para los Incas, había sido religioso, mágico, y sobre todo paisajístico. El paisaje es parte de la religión inca, por lo que Machupijchu, habría sido elegido por su excepcional paisaje formado por cerros, cumbres, nevados, abismos, bosques, etc.

Según el historiador Víctor Angles, los últimos incas no conocieron Machupicchu y por lo tanto los españoles nunca penetraron en él, puesto que para esa época ya no existían caminos ni poblaciones que los condujeran allí. Cuando carecieron de habitantes no hubo nexo humano que vinculara lo que hoy se llama Machupicchu con Cuzco y otras zonas.

Cuando Hiram Bingham llegó al territorio que ocupa el Parque Arqueológico de Machu Picchu, éste se encontraba despoblado por lo menos desde el siglo XV, momento en que aún era joven el inca Huayna Cápac.

                                                           Amanecer en Machu Picchu
El descubrimiento de Machu Picchu
La ciudadela permaneció oculta en la selva tras muchos años de ausencia humana en la zona. Al parecer los señores Gavino Chávez, Enrique Palma y Agustín Lizárraga dejaron grabados sus nombres en los muros de la ciudad en una visita entre 1894 y 1902.
En 1911 fue Hiram Bingham quien logró el descubrimiento científico de Machu Picchu al dirigirse con una expedición de la Universidad de Yale de USA y la Sociedad Geográfica Nacional en la búsqueda de la ciudad de Vilcabamba, último refugio de los incas y el último punto de resistencia contra los españoles.
Desde que Hiram Bingham descubrió Machupicchu en 1911, el lugar ha captado la admiración del mundo entero y es tal vez el lugar histórico de mayor identificación para el Perú.
Este santuario inca es uno de los restos arqueológicos más importantes del mundo. Declarado por la UNESCO, junto a la histórica ciudad de Cuzco, como Patrimonio Cultural de la Humanidad.

Camino Inca a Machupicchu

El Camino del Inca descubierto por Hiram Bingham en 1915 es el más popular de los circuitos que existen en América del Sur. Este sendero de más de 400 años de historia cuenta con distintos accesos: el del Km. 82 (a 5 km. de Chillca), en Qorihayrachina, o bien el del Km. 104 en Calchabamba.

Varios historiadores coinciden en que el Camino del Inca era el único acceso a la ciudad sagrada de Machu Picchu, en tiempos del imperio Tahuantisuyo. Unos 40 kilómetros hasta la ciudadela de Machu Picchu. Caminando entre algunas lagunas y con los nevados como escenografía, entraremos por las bellísimas ruinas de Sayacmarca (3.580 msnm.). Luego, llegamos a la Ciudad de la Nubes, Puyupatamarca (3.640 msnm), después de haber visto por primera vez desde las alturas, el poblado de Aguas Calientes. Para descender finalmente hasta las ruinas de Wiñaywaina, a unos 2.650 msnm, puerta de acceso a Machu Picchu.

La ciudadela de Machu Picchu


Cuando el grupo de Hiram Bingham descubrió las ruinas incas, la zona era llamada Huayna Pichu (Montaña joven) por los lugareños, posteriormente fue denominado Machu Picchu (Montaña vieja). La mayoría de los estudiosos afirman que esta región fue despoblada y abandonada antes de la llegada de los conquistadores quizás por alguna enfermedad. También conjeturan en torno a enfrentamientos con otras tribus. Sin embargo, se desconoce la razón de su olvido.

John Hemming, explica que el lugar tiene solo 200 viviendas, por lo que la población debió haber sido de unos 1.000 habitantes. La gran cantidad de terrazas para el cultivo en toda la región, permite establecer que la producción agraria sobrepasaba ampliamente la demanda de los pobladores. Muchos arqueólogos proponen que la función de la ciudad, era suministrar hojas de coca para los sacerdotes y la realeza.

Bingham insistió con su teoría del refugio. El hallazgo de un 75 por ciento de esqueletos femeninos sugería que la ciudad podría haber sido un refugio para las Vírgenes del Sol de Cuzco, versión adoptada por la mayoría de los investigadores. Esta hipótesis se basa solo en las calaveras desenterradas y es muy difícil identificar el sexo de un subgrupo humano a partir de los huesos de la cabeza, por ello algunos arqueólogos descartan esta teoría.

Se entra a la ciudad por la Casa de los Cuidadores de las Terrazas, que marca el ingreso al Sector Agrícola. Las terrazas acaban en el Foso Seco, tras el cual se encuentra la ciudad propiamente dicha. Si se sigue en línea recta, se llega al final a las fuentes, que, en realidad es una sucesión de 16 pequeñas cascadas. Muy cerca se encuentra el Templo del Sol, una torre que posee la mejor construcción de albañilería de toda la ciudad. El edificio adyacente era la residencia de alguna persona importante, conocido como Palacio de la Princesa.

Junto al Templo del Sol, hay una casa que ha sido restaurada, se le suele llamar Casa del Cuidador de la Fuente. Las estructuras que se encuentran directamente enfrente del Templo del Sol, han sido clasificadas como el Sector Real. En la parte más alta de las terrazas se erige solitaria una choza, un lugar especial para obtener una vista general del complejo. A unos pocos metros hay una piedra tallada de forma curiosa, conocida como la Roca Funeraria.

En la parte superior de la ciudad, uno puede descubrir: el Templo de las Tres ventanas, el Templo Principal y la Sacristía. Luego ascendiendo un montículo se llega al más importante de los santuarios, el Intihuana (reloj solar), escultura de belleza única que escapo de la destrucción originada por la exigencia de los españoles de que abandonaran sus creencias religiosas.

Enlaces de interés:

Deja un comentario