CALENDARIO

La última noche del año, todos ponemos nuestra mirada en los relojes para realizar un conteo regresivo de los segundos que faltan para que marque el reloj las 12 en punto: 8; 7; 6; 5; 4; 3; 2; 1 y ¡FELIZ AÑO NUEVO!
Definir este preciso instante llevó miles de años y la tarea todavía no está completa. El primer intento de organizar el tiempo tuvo como referencia los movimientos cíclicos de la Luna y el Sol. Así nacieron los conceptos de día, mes y año que registraron diferentes culturas en la formación de sus calendarios.
Pero el año solar no contiene un número exacto de meses lunares ni un número entero de días. Lo mismo ocurre con el mes lunar, que tampoco tiene un número entero de días. El año solar tiene 365 días, 5 horas, 48 minutos y algunos segundos más; el mes lunar tiene 27 días, 7 horas, 43 minutos y varios segundos.

Calendario Maya

El problema era entonces cómo hacer encajar los días en los meses y los meses en los años. Si bien algunos pueblos de Oriente y de Medio Oriente encontraron sus propias soluciones, que mantiene en vigencia hasta hoy.
El calendario occidental fue el que se impuso en todo el mundo por razones culturales y religiosas. Las raíces más próximas del calendario occidental pueden buscarse en el quinto rey de Roma, el etrusco Tarquinio Priscio, quien diseñó un calendario de 12 meses, uno de 28 días (febrero), cuatro de 31 días (marzo, abril, quintilis -julio- y octubre), y siete de 29 días (enero, abril, junio, sextilis -agosto-, septiembre, noviembre y diciembre).
A lo largo del tiempo se intentaron modificaciones a este calendario tratando de corregir las imperfecciones. Hacia el siglo XVI el Papa Gregorio XIII requirió los auxilios del astrónomo y físico Luigi Lilio, quien definió un calendario llamado gregoriano y es el que nos rige actualmente. La adopción por todos los países fue más lenta que lo que podría pensarse. Si bien naciones católicas como Francia, Italia, Luxemburgo, Portugal y España lo aceptaron de inmediato, otros, como Grecia, recién lo hicieron en 1923. Cuando el Reino Unido decidió acomodarse a este ordenamiento en 1752 y borrar 11 días excedentes (según la recomendación de Lilio), la gente se amotinó en las calles para que se le devolviera la vida perdida.
A pesar de todo, los problemas del calendario hoy todavía no han terminado y en las Naciones Unidas se acumulan más de un centenar y medio de proyectos para reemplazar el calendario gregoriano. Las principales objeciones son de tipo administrativo y financiero. Los meses actuales tienen gran cantidad de días diferentes, empiezan en cualquier día de la semana y pueden tener cuatro o cinco domingos, lo que provoca desórdenes en ciertas planificaciones. Por lo cual tal vez en el futuro se organice el tiempo con otro calendario.

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